Miradas constructivistas sobre el juego 1/2


El enfoque constructivista ha aportado una mirada alternativa a las concepciones tradicionales sobre nuestro desarrollo como seres humanos y nuestra relación con el mundo. Estas ideas se han arraigado cada vez con más fuerza, especialmente en corrientes psicologicas y educacionales, abriendo el debate sobre nuevos temas y revisando otros dejados de lado historicamente.

Uno de estos temas, es el juego. Si bien su abordaje y teorización no es nueva, el enfoque constructivista ha permitido revitalizar su importancia y destacar su potencial para el desarrollo humano, especialmente durante los primeros años de vida. Sin embargo, así como sucede con muchas otras teorías y enfoques, no se puede hablar solamente de un tipo de constructivismo sino mas bien, de constructivismos, por ende, existen también diferentes conceptualizaciones sobre el juego. A pesar de lo anterior, aún es posible agrupar la mayoría estos tipos de constructivismos bajo un mismo enfoque que reunen ciertos principios compartidos.

A continuación, les presentaré dos visiones referentes al constructivismo y cómo comprenden el juego desde sus veredas. Primero, comenzaré por la visión más clásica y posteriormente, en una próxima publicación, abordaré la visión que atrae cada vez a más personas.


El juego desde el constructivismo cognitivo

Existe el consenso de que no existe solamente un tipo de constructivismo, sino que más bien se trata de un continuo constructivista. A pesar de ello, la base de todo enfoque constructivista tiene la característica en común de considerar el conocimiento como un proceso de construcción genuino por parte del sujeto, es decir, donde el conocimiento se construye de forma activa y subjetiva, pues la realidad es expresión de la estructura misma de quien conoce.

Más específicamente, el constructivismo cognitivo tiene su emergencia principalmente en la epistemología genética propuesta por Jean Piaget. Este autor concibe la inteligencia humana como una construcción que tiene una función adaptativa, siendo equivalente a la función adaptativa que presentan otras estructuras biológicas de los organismos vivos. De esta forma, considera que el desarrollo cognitivo, al igual que el desarrollo biológico, es un proceso evolutivo y, por ende, universal e inherente a todos los organismos vivos.

Asimismo, considera que el conocimiento es producto de un proceso de construcción individual, siendo el aprendizaje un proceso interno a través del cual se va relacionando la nueva información con las representaciones preexistentes. Este aprendizaje si bien es un proceso individual puede ser guiado por la interacción con otras personas. Es por esta razón, que el desarrollo para Piaget es entendido como un proceso que va desde lo individual a lo social.

En el proceso de construcción del conocimiento, la acción por parte del sujeto tiene un rol esencial, pues para conocer los objetos el sujeto debe actuar sobre ellos y transformarlos, siendo la acción el fundamento de toda la actividad intelectual. Así, el conocimiento es resultado de la interacción entre el sujeto y el objeto. En cuanto a los factores del medio social, considera que estos pueden acelerar o retrasar la aparición de ciertos estadios del desarrollo al generar condiciones que permiten un desequilibrio en el sujeto y que llevan a una posterior reorganización. Sin embargo, el aprendizaje siempre está subordinado a los niveles de desarrollo previos del sujeto.

Desde esta perspectiva entonces, el juego es estudiado principalmente desde un punto de vista cognitivo. Piaget destacó tanto en sus teorías como en sus observaciones clínicas la importancia del juego en el proceso de desarrollo humano. Relacionando la actividad lúdica con los distintos estadios cognitivos, siendo la acción infantil por antonomasia mediante la cual el niño interacciona con la realidad. Piaget consideraba que las capacidades sensorio motrices y de razonamiento condicionan el origen y la evolución del juego, proponiendo tres tipos básicos de éste (de ejercicio, simbólico y de reglas) basados en las fases evolutivas del desarrollo y que representan formas cualitativamente diferentes de organizar y utilizar las habilidades aprendidas. Igualmente, asocia el juego con sus conceptos de asimilación y acomodación. Siendo la asimilación el proceso por el cual se incorpora la experiencia a las estructuras y esquemas cognitivos existentes, y la acomodación el proceso por el cual las estructuras y esquemas son transformados o modificados debido a las experiencias asimiladas. Dentro de ambos procesos, Piaget consideraba el juego más cercano al proceso de asimilación.
En consecuencia, el juego forma parte de la inteligencia del niño, pues representa una forma de asimilación funcional de la realidad. Empero, también está presente en el proceso de acomodación pues permite la reestructuración de los esquemas de una forma sencilla y placentera, considerándose una actividad con una finalidad placentera en donde los niños ponen en práctica las estructuras con las que cuenta, ejercitando la interacción entre ellas.

En resumen, desde esta perspectiva el juego es entendido como un proceso intrasubjetivo, fundamental en los primeros años pues está íntimamente relacionado a los procesos de asimilación y acomodación que llevan a un mayor desarrollo cognitivo. El juego permite actuar en el mundo y, por ende, dar significado a éste. El rol de la cultura está dado por tener la posibilidad de constituirse en agentes que gatillen procesos de desequilibrio en los esquemas y estructuras de los sujetos, lo cual implica que cada vez exista un mayor nivel de adaptación al ambiente, lo cual es entendido como aprendizaje.


 
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